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| Era “adictivo” violar a mi hija: monstruo de Austria |
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Enrique F. Molinero
El Universal Viernes 09 de mayo de 2008 |
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Fritzl habla!”, fue el titular de la revista News para ilustrar su portada que ayer dejó al desnudo parte de la oscura personalidad del hombre más odiado de Austria
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BERLÍN.— “¡Fritzl habla!”, fue el titular de la revista News para ilustrar su portada que ayer dejó al desnudo parte de la oscura personalidad del hombre más odiado de Austria. En la cárcel de St. Pölten, aislado de los demás presos y bautizado como el Monstruo de Amstetten, Josef Fritzl relató a su abogado su versión del martirio de su hija Elisabeth y los motivos que tuvo para encerrarla 24 años en un sótano. La confesión de Fritzl revela que él sabía lo que estaba haciendo y que en ningún momento tuvo remordimientos, ni sentido de culpa por haber convertido a su hija en esclava sexual. “Aún así, mi segunda vida en el sótano de mi casa se convirtió en algo natural, como cuidar de mi segunda mujer y nuestros hijos”. “Fue siempre una adolescente rebelde, visitaba locales de mala muerte, bebía y fumaba. Tuve que traerla a casa varias veces, pero ella se volvía a escapar. Por eso ideé un lugar donde poder mantenerla al ejada por la fuerza del mundo exterior”, relata el monstruo. En su patético relato, Fritlz desmiente que haya violado a su hija cuando tenia 11 años y admite que sus deseos de tener relaciones sexuales con Elisabeth nacieron cuando la joven ya estaba presa en el sótano. Fue entonces cuando el monstruo comenzó a comparar a su hija con su madre. En la primavera de 1985, Fritzl ya no pudo controlar sus deseos. “El incesto se convirtió en una adicción”. “Nunca usé preservativos porque en realidad deseaba tener hijos con Elisabeth”. Con el tiempo, el sótano se convirtió en su segundo hogar, un lugar alejado del mundo exterior, donde Josef Fritzl era el amo absoluto. “Era mi reino”, dice. “Llevaba flores a mi hija y libros, y peluche a mis hijos. Mientras ella cocinaba, yo veía películas con los niños y cuando la comida estaba preparada nos sentábamos todos a la mesa”.
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