TAPACHULA, Chis.- Con la ilusión de reencontrarse con sus padres, poco más de 200 menores de edad de origen salvadoreño abandonaron la escuela, en el primer trimestre de este año, y emprendieron la peligrosa aventura de viajar a Estados Unidos.En el primer bimestre de 2007, el Instituto Nacional de Migración (INM) envió a sus países de origen en el marco del programa de Repatriación Digna, Ordenada y Segura a un total de mil 369 menores, siendo estos 729 de Guatemala, 504 de Honduras, 135 de El Salvador y uno de Nicaragua.
Los cónsules de El Salvador y Honduras, Nelson Miguel Cuéllar Hernández y Jesús Humberto Chinchia, coincidieron en que la migración de niños centroamericanos va en aumento.
"Estamos preocupados; cada día son más los niños que van a EU y muchos de ellos son abandonados por los coyotes", expresó el diplomático salvadoreño.
Cuéllar Hernández refirió que, en su afán de reencontrarse con sus padres, a los menores no les importa abandonar los estudios, trepar al ferrocarril, cruzar pantanos y montañas o sufrir las inclemencias del tiempo.
la bestia de acero
Durante un recorrido por los patios de maniobras del ferrocarril en Arriaga, Chiapas, se observa a menores que van de un lugar a otro, inquietos por el cansancio, el desvelo y la falta de comida.
Otros, sin imaginar los riesgos que les depara el destino, juegan entre las ruedas y los rieles de la bestia de acero, nombre despectivo con que conocen al ferrocarril que los transporta a la frontera de México con EU.
Con diminutas mochilas acompañan a sus padres en esta peligrosa aventura. Otros menores, adolescentes, viajan solos con la idea de llegar a Estados Unidos para encontrarse con sus padres.